Moriscos de carne y hueso

Ciudad Real

FRANCISCO VICARIO, UN MORISCO GRANADINO- MANCHEGO DE CIUDAD REAL QUE ELUDIÓ LA EXPULSIÓN JUNTO A SU FAMILIA

Escrito por historiasmoriscas 09-07-2016 en Permanencia. Comentarios (0)


El 12 de Octubre de 1612 se celebra en la Parroquia de Santa María del Prado en Ciudad Real,la boda entre Gabriel del Corral y María de Aranda. En apariencia, un matrimonio más. No hay ninguna anotación del párroco que permita la menor sospecha sobre los contrayentes. Ya han sido expulsados los moriscos granadinos ciudadrealeños y,en teoría, el trabajo de los comisarios de expulsión está concluyendo.

Sin embargo, el padre de María de Aranda es Francisco Vicario, barbero de profesión. Francisco está casado con la morisca Isabel de Coca y además de María, tienen una hija, Isabel, que es bautizada en la misma Parroquia el 19 de Marzo de 1599. Sólo que antes de la expulsión la hija Isabel se apellida Vicario, mientras que en 1612 la novia no lleva el apellido de su padre ni de su madre, sino que cambia el apellido que la vinculaba a su origen morisco.

Pero ¿Con quien matrimonia Maria Vicario, ahora María de Aranda? Pues como no podía ser de otra forma con otro morisco, que se las ha arreglado para permanecer en su ciudad de nacimiento. Otro granadino manchego, de la familia de los Del Corral, de la que es cabeza Juan del Corral, zapatero, casado con María de Guzman, de la que tiene otro hijo, Juan Del Corral y de Guzman, nacido en Nuestra Señora del Prado el 12 de Noviembre de 1589.

Los Del Corral, los Guzmán, los De Coca y los Vicario han conseguido eludir la expulsión y reagrupar un nuevo núcleo familiar morisco en su ciudad, y en su barrio, sin que el párroco incida ya en anotar su origen morisco/granadino, como sí hizo en 1599 con Isabel Vicario, o en 1589 con Juan Del Corral y de Coca.


Anotación del Libro de Matrimonios de Nuestra señora del Padrado de Ciudad Real, donde se recoge la boda de María de Aranda (María Vicario de Coca) con el morisco Gabriel del Corral.


El linaje de los Vicario no tiene solamente sus miembros afincados en Ciudad Real. También sabemos de una rama mas extensa del linaje entre los granadino/manchegos de El Toboso, que ha identificado, mediante los documentos de los traspasos de siembras previos a la expulsión, Francisco Moreno-Díaz del Campo, en su trabajo  "Los moriscos de Castilla-La Mancha". Se trata de Gabriel, García, Gonzalo y Juan Vicario. Los cuatro viven en el Toboso y trabajan la tierra. Gonzalo explota 15 fanegadas de azafrán, García y Juan, siembran cebada, Gabriel aparece en la compraventade su casa en 1602.

Juan Vicario es copropietario de 6 fanegadas de cebada junto al morisco Ginés Zarco de cuyo linaje tenemos documentada la permanencia en España tras la expulsión y del que hablaremos en otra ocasión.

No son todos los Vicario que hemos identificado como moriscos. En Burgos, en el padrón inquisitorial de los moriscos de Castilla León llevado a cabo en 1594, aparece alistada la familia formada por otro Juan Vicario, carretero de oficio y casado con María Bernla. Ambos tienen una niña de dos años Catalina Vicario Bernal.


SEBASTIAN DE CARMONA Y MARIA DE SORIA, MORISCOS DE LOS GRANADINOS DE CIUDAD REAL QUE VIVIAN EN EL PALOMAR

Escrito por historiasmoriscas 01-06-2016 en Ciudad Real. Comentarios (0)


Cuando se elaboran los listados de los moriscos de Castilla que serán expulsados en 1610, la Corona autoriza que aquellos que no fueran declarados pobres y tuvierann propiedades pudierann llevarse consigo al exilio la mitad del valor de sus bienes, quedando la otra mitad para la Hacienda Real.

En aquel momento, estaban alistados en Ciudad Real en la Parroquia de Santa Maria del Prado,  una familia de moriscos granadinos,Sebastian de Carmona y su esposa Maria de Soria, junto sus dos hijas: Brianda, nacida el 28 de Febrero de 1606 y su hermana Maria nacida el 9 de Mayo de 1599.Tienen una modesta economía que es tasada en 1.203,33 maravedís, pero no son pobres. Las notas del párroco dicen que viven en El Palomar una finca donde se levantaba un imponente edificio construido para la cría de palomas habilitados para la cría de mas de 10.000 nidos.

 ¿Era Sebastián el palomero encargado del edificio?


Santa Maria del Prado en Ciudad Real

Maria tenía una amplia familia del mismo origen y apellido. Su hermana Isabel es la madrina de su última hija.Por su parte, los Carmona, suman mas de 100 personas de ese apellido, emparentado con los Enríquez, los Camacho y otros que viven en la capital, muchos de ellos son familia y otros portan en su apellido la ciudad de origen en Andalucía.




Cerca de Ciudad Real una gran construcción con una tipología peculiar. A pocos Kilómetros de la ciudad, en medio del campo, un edificio de planta casi cuadrada de unos 23×25 metros que tiene en su centro un espacio abierto de 18 metros resultando una construcción perimetral de apenas 3,5 metros de ancho en todo su perímetro. Gruesos muros exteriores dejan un pasillo central para el acceso y los nidales circulares a ambos lados. La cubierta de teja árabe de todos estos espacios apoya en una ligera estructura de madera que sobresale de los muros de cerramiento y se marca con una teja que la cubre exteriormente.

Un acceso en el centro de uno de los lados de la construcción da acceso al patio interior. En esa entrada dos accesos, uno a cada lado, dan paso a las galerías que recorren el interior del palomar. Prácticamente se generan cerca de 100 metros de recorrido en cada uno de los lados lo que supone 200 metros de paramento para los nidales. Huecos circulares con 12 alturas en vertical y unos 5 huecos por metro dan más de 10.000 nidos de palomas en la totalidad del palomar. La importancia de la construcción se reconoce en la toponimia del lugar que, en los planos de la zona la identifica como Palomar. Se recorre el interior pocas veces al año para sacar la palomina o para retirar pichones. Cuando se quiere capturar a las palomas se cierran las entradas y se abren solamente los huecos en los que se colocan las redes donde las palomas se ven atrapadas al intentar salir.

En el patio central unas ventanas para la entrada y las salidas de las palomas que se pueden cerrar con unas puertas correderas metálicas que se suben cuando se quiere impedir la salida de las palomas controlando así el acceso del palomero al conjunto. La tipología de este palomar lo hace singular en su construcción y en sus dimensiones. Tanto el palomar como otras edificaciones próximas de la finca, de gran interés, documentan el edificio ya  a mediados del siglo XIX. Un ejemplo de gran calidad de una arquitectura popular que sus propietarios conservan aunque ya los usos han quedado en alguna manera obsoletos. Las palomas siguen acudiendo con la existencia de agua y buscan su alimento en el entorno, teniendo en el palomar el refugio y el lugar de descanso, si bien en menor cantidad que en otros tiempos.

Los dibujos del libro de Salvador Castelló dejan constancia de esta instalación que sigue en pie como testimonio de una arquitectura popular de excelente calidad.

Espacios Diego Peris Sánchez